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jueves, 28 de mayo de 2015

El mito de la sexualidad infantil


Uno de los pilares de la teoría freudiana es el desarrollo psicosexual del individuo:

En la psicología freudiana, el desarrollo psicosexual es un elemento central de la teoría psicoanalítica de las pulsiones sexuales que sostiene que el ser humano, desde el nacimiento, posee una libido instintiva (energía sexual) que se desarrolla en cinco etapas. En esta teoría, desarrollada hacia finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, Freud propone un concepto ampliado de la sexualidad humana, idea revolucionaria en su época, que postula la existencia de una sexualidad infantil, cuyo desarrollo está organizado en fases. Cada una de estas fases está caracterizada por una zona erógena que es la fuente de la pulsión libidinal durante esa etapa. Estas fases son (en orden de su aparición): oral, anal, fálica, de latencia y genital. Freud creía que si durante cualquiera de estas fases el niño experimentaba frustración sexual en relación a cualquier estado de desarrollo psicosexual, el/ella podía experimentar ansiedad que podría persistir en la edad adulta como una neurosis, un trastorno mental funcional. (Wikipedia)

Hay que hacer varias anotaciones sobre estas ideas. En el pasado en este blog ya se ha hablado sobre el psicoanálisis (ver aquí o aquí). En este caso vamos a profundizar en este tema que tanta polémica generó en su momento y que hoy es considerado una especia de verdad irrefutable.

Debe señalarse en primer lugar que la teoría psicoanalítica peca de simplista, ya que es monocausal. Freud explica todos los trastornos del adulto en virtud de sus traumas sexuales cuando niño. Se puede afirmar que Freud tenía una verdadera obsesión con el sexo.

En segundo lugar, las observaciones experimentales que confirman este desarrollo psicosexual se basan en experiencias de psicoanalistas con pacientes niños. Pero los testimonios recogidos de esos niños (el caso más famoso es el del Pequeño Hans) fueron recuerdos forzados o interpretados por los analistas. En otras palabras, eran los "doctores" quienes amoldaban lo que decían los niños y quienes les decían cuáles eran sus recuerdos reales.

En tercer lugar, desde el punto de vista neurológico la teoría freudiana hace agua por todos lados. La idea psicoanalítica dice que las personas desde su nacimiento tienen impulsos sexuales. Pero resulta que no es así. El psicoanálisis llama "pulsión sexual" a cualquier sensación placentera.
Lo cierto es que el principal órgano sexual del ser humano es el cerebro y las áreas relacionadas con la sexualidad (hipotálamo e hipófisis) no se encuentran plenamente desarrolladas hasta después de los cuatro años. También a partir de esa edad aparecen las diferenciaciones sexuales (dimorfismo), claves en el desarrollo posterior de la orientación e identidad sexual durante la pubertad. ¿Cómo puede hablarse entonces de "sexualidad infantil" antes de esa edad? Mejor dicho ¿a qué se refiere Freud con el término "sexual"?
Dentro de este enjambre de ambigüedades aparece el complejo de Edipo que dice que los niños de entre tres y seis años quieren matar a su padre para tener relaciones sexuales con su madre. No tiene sentido refutar algo semejante: A esa edad un niño no tiene ese tipo de ideas.
Por otro lado, se sabe de bebés masturbándose o incluso de fetos. Eso contradice totalmente la teoría freudiana que dice que esas actitudes no ocurren sino hasta la etapa genital (desde los seis años).

Conclusiones:
_No existe una "sexualidad infantil" y no se la puede confundir con el placer simple y llano
_A partir de los 4 años comienza el desarrollo sexual del individuo, no desde el nacimiento
_A esa edad no se tiene la suficiente madurez sexual como para sentir el deseo de tener relaciones (complejo de Edipo)
_Aún si este concepto existiera, no se puede aplicar para explicar todos los problemas psicológicos de las personas

Ver también
Refutación en el blog Sobre -o contra- el psicoanálisis.

domingo, 15 de marzo de 2015

Facundo Manes y el psicoanálisis


Es innegable reconocer el mérito de Facundo Manes. Su trabajo en la INECO o en la Fundación Favaloro, su trabajo en los medios, sus entrevistas y sus libros publicados tienen un gran valor para la difusión de las neurociencias.

Pero así como se le puede reconocer eso también se le debe criticar algo: Su tibieza a la hora de tratar el psicoanálisis, quizás la pseudociencia más enraizada en nuestro país.

No es un tema menor: Que en las universidades locales se sigan enseñando esas teorías obsoletas y que la mayor parte de los psicólogos salgan con esa formación es una falencia muy grave que hay que corregir lo antes posible. No se puede ir a contramano del mundo y seguir promoviendo ideas que hace décadas se sabe que son pseudocientíficas.

Facundo Manes como divulgador de la ciencias del cerebro tiene una gran oportunidad de promover el conocimiento científico para contruibuir a que terminen este tipo de ideas. Pero en su lugar se observa un discurso ambiguo.

Hace diez años en una entrevista dijo: Creo que los psicoanalistas y los neurobiólogos tenemos que encontrar un idioma común. Vamos a tener diferencias, pero estudiar el cerebro como lo hacen los neurólogos no alcanza. Es como pensar que el "Martín Fierro" es un kilo de papel y medio litro de tinta. Y estudiar el cerebro sin estudiar las bases neurales tampoco alcanza. De hecho, Freud era neurólogo. Las preguntas del psicoanálisis son muy interesantes para abordarlas desde la ciencia y, a su vez, la metodología científica es interesante para abordar el psicoanálisis. Creo que ni unos ni otros vamos a resolver el problema solos. Tenemos que acercarnos. Y eso es algo que en la Argentina se puede hacer, porque hay buenos psicoanalistas.

En un artículo del 2013 decía: Sigmund Freud, en su trabajo de 1895 “Proyecto de una psicología para neurólogos”, planteaba esquemas neuronales en cierta manera parecidos a los que los aportes de las nuevas tecnologías permitieron probar. Otras teorías de Freud, en relación a aspectos de la memoria, también han hallado cierto fundamento fisiológico a partir de los estudios neurocientíficos. Del mismo modo se dio con la idea del inconsciente.
Nota al margen ¿cuáles son esos "esquemas neuronales en cierta manera parecidos"? Cabe aclarar que en la psicología moderna el concepto de inconsciente es puesto en duda. No se entiende a que se refiere Manes.
Con respecto a la memoria, el fundamento es muy vago, ya que si bien Freud hablaba de las facilitaciones neuronales también hablaba de ideas metafísicas como el "complejo del semejante" para explicar lo que era este proceso mental.

El año pasado decía en una entrevista: Tengo un respeto profundo por el psicoanálisis. Freud fue un visionario que tenía ideas brillantes que hoy seguimos estudiando. Los mismos psicoanalistas dicen que el psicoanálisis no es una ciencia, así que enfrentarse es una pelea estéril.
¿...?

Y finalmente otra nota del año 2014: “Argentina se desarrolló tarde en ciencia cognitiva”, enfatizó el neurólogo, quien aseguró que “no tiene sentido hacer un antagonismo con el psicoanálisis”. “Si Freud viviera hoy sería científico, pero no tuvo tiempo de vida para hacerlo. Deberíamos tener más puntos en común” con estos profesionales, aseguró.


Entiendo que estas afirmaciones de Facundo Manes son muy desafortunadas para este contexto. Como ya se dijo anteriormente, en Argentina las ideas obsoletas psicoanalíticas siguen gozando de buena salud. Una persona que se encarga de difundir las neurociencias y que además tiene una relación de amistad con Mario Bunge debería colaborar con el querido filósofo en la difusión de la ciencia y el combate a la pseudociencia.

Desde este espacio espero que Manes recapacite y que pueda contribuir a terminar con este tipo de ideas nocivas.


jueves, 15 de enero de 2015

Una muestra didáctica de lo que es el psicoanálisis

Felicitando a Damian Szifrón por la nominación al Oscar de Relatos Salvajes reproduzco parte de otra de sus obras maestras, Hermanos y Detectives.

En este caso había un asesino que mataba gente aparentemente al azar desde una azotea y no se sabía quien era. Pero eso no impidió que el psicoanalista emita sus juicios.

Una exposición muy clara y didáctica del reduccionismo freudiano.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Los fraudes de Freud


Como se sabe la teoría psicoanalítica suele mostrar aquellos casos emblemáticos de los primeros días del psicoanálisis como evidencia y casos de estudio, aún en nuestros días. Se ha decidido tomar un pequeño recopilatorio con algunos de esos casos más famosos y demostrar que la efectividad freudiana de sus tratamientos fueron solo mentiras. Estos casos no demuestran para nada la eficacia del psicoanálisis, y por el contrario demuestran una grave irresponsabilidad.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Esquizofrenia: Entre el psicoanálisis y la ciencia


Dice la concepción tradicional del psicoanálisis sobre la esquizofrenia:

Según Freud, entidad clínica que se distingue, dentro del grupo de las psicosis, por una localización de la fijación predisponente en un estadio muy precoz del desarrollo de la libido y por un mecanismo particular de formación de síntomas: el sobreinvestimiento de las representaciones de palabra (trastornos del lenguaje) y de las representaciones de objeto (alucinaciones).

Muy interesante. Hoy en día se sigue aprendiendo esto en muchas escuelas y universidades en Argentina. El paradigma freudiano sigue dominando.

Vayamos al mundo de la ciencia a ver que avances se consiguieron:

Revelan que la esquizofrenia es una serie de ocho trastornos genéticos

Al contrario de lo que se pensaba hasta ahora, la esquizofrenia no es una única enfermedad sino un grupo de ocho trastornos genéticamente distintos, cada uno con su propio conjunto de síntomas, según una nueva investigación.

Los expertos esperan que el hallazgo sea un primer paso hacia un mejor diagnóstico y tratamiento de la enfermedad psiquiátrica.

Se sabe que el 80% del riesgo de padecer de esquizofrenia se hereda, pero los científicos no han sido capaces de identificar los genes específicos de esta condición.

En la última investigación de la Escuela Universitaria de Medicina de Washington en St. Louis, en la que se analizaron las influencias genéticas de 4.000 personas con esquizofrenia, los científicos identificaron grupos de genes distintos que contribuyen a ocho clases diferentes de esta condición.

"Los genes no actúan por sí mismos", dijo C. Robert Cloninger, uno de los investigadores principales del estudio.

"Funcionan como una orquesta en un concierto, y para entender cómo trabajan hay que saber no sólo quiénes son los miembros de la orquesta sino también la forma en que interactúan".

Más fuertes en grupo

Cloninger y sus colegas emparejaron variaciones precisas de ADN en personas con y sin esquizofrenia con síntomas en pacientes individuales.

En algunos pacientes con alucinaciones o delirios, por ejemplo, los investigadores emparejaron características genéticas con los síntomas de los pacientes demostrando que variaciones genéticas específicas interactuaron para crear un 95% de probabilidades de sufrir de esquizofrenia.

En otro grupo, encontraron que el lenguaje desorganizado y el comportamiento se asociaron específicamente con un conjunto de variaciones de ADN que deriva en un 100% de desarrollar la enfermedad.

Aunque los genes individuales tienen sólo asociaciones débiles e inconsistentes con la esquizofrenia, grupos de grupos de genes que interactúan crean un riesgo extremadamente elevado y constante de la enfermedad, del orden de 70% al 100%, concluyó el estudio.

Eso hace que sea casi imposible para las personas con esas variaciones genéticas evitar la enfermedad.

En total, los investigadores identificaron 42 grupos de variaciones genéticas que aumentan considerablemente el riesgo de esquizofrenia.

Enfoque diferente

"En el pasado, los científicos han estado buscando asociaciones entre genes individuales y la esquizofrenia", dijo Dragan Svrakic, co-investigador y profesor de psiquiatría en la Universidad de Washington.

"Cuando un estudio identificaba una asociación, nadie más lo podía replicar".

"Lo que faltaba era la idea de que estos genes no actúan de forma independiente. Trabajan en conjunto para perturbar la estructura y función del cerebro, y eso da lugar a la enfermedad", explicó.
Svrakic dijo que sólo cuando el equipo de investigación fue capaz de organizar las variaciones genéticas y los síntomas de los pacientes en grupos que se dieron cuenta cómo grupos particulares de las variaciones de ADN actuaron juntos para causar tipos específicos de síntomas.

Los investigadores dividieron a los pacientes según el tipo y la severidad de sus síntomas, tales como diferentes tipos de alucinaciones o delirios y otros síntomas, como la falta de iniciativa, problemas para organizar pensamientos o una falta de conexión entre las emociones y pensamientos.

Los resultados indicaron que los perfiles de los síntomas describen ocho trastornos cualitativamente distintos en base a condiciones genéticas.

Los científicos dicen que también podría cambiar la forma de enfoque de la comprensión de las causas de otras enfermedades complejas como del corazón, la hipertensión y la diabetes.


Este tipo de noticias son las que muestran una vez la inutilidad de las ideas psicoanalíticas. Solo entorpecen el desarrollo de la ciencia verdadera. Ésta es la única con la capacidad para investigar y tratar las enfermedades y trastornos psiquiátricos.

martes, 10 de junio de 2014

Psicología y pseudociencia (por Alejandro Borgo)

[Esta nota es fue publicada en la revista El Ojo Escéptico de diciembre de 1991. Resulta interesante, y preocupante, notar como la situación en todos estos años no solo no cambió, sino que se agravó; las imágenes son agregadas por este blog]

PSICOLOGIA Y PSEUDOCIENCIA
DESMENUZANDO LA ENSALADA OSCURANTISTA
Alejandro Jorge Borgo*

La psicología no es una pseudociencia pero es campo propicio para el charlatanismo y la fantasía. Definiciones vagas, conceptos oscuros, concepciones cuasi-religiosas y teorías e hipótesis incontrastables conforman el marco adecuado para identificar una disciplina pseudocientífica. ¿Qué hay de pseudocientífico en lo que la gente entiende como "psicología"? Echemos un primer vistazo.

Pregunta irritante: ¿es la psicología una ciencia?
Respuesta alternativa 1: Sí.
Respuesta alternativa 2: No.
Respuesta de un científico que pasaba por ahí: Perdón, ¿por acá pasa el 60?

La evidente ironía de la última respuesta, en la que el que responde hace de cuenta que no le preguntaron nada, representa la forma de pensar de gran parte de la comunidad científica que se dedica a la psicología. "No vamos a ponernos a dudar sobre el status científico de la psicología" Es cierto, pero lo que suena o parece obvio, a veces nos hace pasar por alto aspectos importantes. Sabemos que la mayoría de los psicólogos argentinos no tienen formación científica, y cuando la tienen, la han adquirido fuera de la universidad. ¿Cuántos psicólogos saben qué es la ciencia, cómo trabaja, qué es el método científico? (aclaración importante: el que escribe no es psiquiatra ni médico) ¿Cuántos psicólogos creen que es necesario saberlo? (cuidado...). Con estas simples preguntas comenzamos a vislumbrar por qué todavía -en 1991- debemos seguir diciendo "psicología científica". La enorme mayoría de los psicólogos y otros profesionales de disciplinas afines sencillamente desconocen lo que es trabajar y pensar científicamente (no sigas...).

¿Por qué sucede esto?

1) Es más fácil repetir doctrinas atractivas que investigar y estudiar biología, estadística, metodología, lógica, matemática, neurología, etc.
2) Los encargados de impartir la educación desconocen lo que es la ciencia y, llenos de prejuicios relativos a la intangibilidad de "lo humano" prefieren divulgar mitos y dogmas esotéricos.
3) La mayoría de los estudiantes y profesores se equivocaron de disciplina. Parece que su vocación fuera la filosofía, la teología, la literatura, o todas ellas a la vez.
4) Físicos, químicos y biólogos, que también son afectos al modelo dualista (tal vez sin
Saberlo) refuerzan la división entre "ciencias" y "humanidades". Es el dualismo, pero desde el otro lado.
5) Físicos, químicos y biólogos que no consideran la psicología como algo serio, y digno de ser tenido en cuenta.
6) Medios de divulgación especializados o no, que con artículos y notas condimentados con algún dato científico, terminan por brindar un cuadro donde la psicología se entremezcla con la filosofía, la política, la sociología, el arte, alguna pizca de neurociencia, estadísticas, y pseudotests del tipo "sepa si ud. es tímida o agresiva", "la personalidad y la forma de las orejas", etc.
Y así sucesivamente.

Veamos en qué consiste este "sucesivamente".

La psicología (o las psicologías) que se enseña en la universidad, la que se enseña en otras instituciones de nivel terciario, y la que se divulga y llega al común de la gente no difieren mucho entre sí. Consisten en una extraña ensalada de temas y materias dividida en dos partes a primera vista distinguibles. Una es la verdura biológica. Un poco de neuroanatomía por aquí, otro poco de neurofisiología por allá, una pizca de estadística (dada en una forma más aburrida que leer la guía telefónica), un par de visitas a hospitales neuropsiquiátricos (para justificar el "no quedarse en los libros"), y, en poquísimos casos, algo de metodología de la investigación científica y lógica (esto es una hazaña, pero ya todo el mundo está dormido).

La otra parte es la verdura psíquica, o inmaterial. Funcionamiento (aunque nunca definición) del inconciente, conflictos reprimidos, aparatos psíquicos por doquier, interpretaciones metafísicas de la conducta, interpretaciones de las interpretaciones, sexualidad infantil, complejos de lo que a uno se le ocurra, un paso al trote por tests proyectivos (no me hagas formalizar ni utilizar matemática, por favor), clases plomizas sobre percepción, memoria e inteligencia, que no parecen ser tópicos tan interesantes en comparación con las sagradas revelaciones del ello, el yo y el superyó. Y eso sí, mucha filosofía, grandes dosis de filosofía, de la más oscura y confusa, mientras más oscura y confusa, tanto mejor. Al no entender nadie, todos sabemos igual.

Entonces:
Orientación clínica
Lenguaje confuso y oscurantista, sólo para iniciados (o para sentirse iniciado)
Nada de investigación, y menos investigación experimental
Reforzamiento constante del modelo dualista (lo biológico por un lado, lo psíquico por el otro -cuerpo y mente separados)
Sugerencias constantes de que hay que analizarse

Resultado: ha nacido un nuevo creyente y ha muerto un posible científico (o por lo menos ha caído en un coma psicologizoide). El proceso es paulatino, pero no se inicia en la universidad. Ya lo viene mamando desde que está en la sociedad psicologizada, escuchando a, leyendo a, y conversando con otros creyentes, o "analizándose" con uno de ellos (lo cual incrementará notablemente su disposición a aceptar mitos y fantasías sin saber lo que está haciendo). Creerá que está comprendiéndose, que se conoce más día a día, dejándose llevar por el fascinante pero aletargante laberinto interior del inconciente. ¿Y la realidad? (¿de qué hablás?).


La pseudocrisis de la psicología

La psicología ha sido y es pasto propicio para el ganado pseudocientífico. Parece que el hecho de rotular algunos comportamientos, o recurrir a entidades desconocidas, nos da la ilusión de que los explicamos o comprendemos. Esa ilusión nos ha proporcionado una situación confortable. Y esto no es así por casualidad, ya que en este campo se trata con temas y conceptos de difícil definción, con emociones, y pensamientos, de una forma harto imprecisa y vaga.

Vayamos entonces a "descrisisizar" a la psicología dando una definición que proporcione alguna claridad en asuntos presuntamente tan oscuros: "estudio científico de la conducta y de la mente (entendida como un conjunto de funciones cerebrales) de los animales dotados de un sistema nervioso que los capacite por lo menos para percibir y aprender" (ver Bunge y Ardila, 1988).
Teniendo en cuenta la definición dada, se esclarecen los pastizales y se tiene una idea de quién debe pastar en dónde.

No puede separarse la mente del cuerpo (como si fueran dos entidades esencialmente distintas) y hacer psicología.
No puede haber una psicología que ignore la neurociencia (neurobiología, neurofisiología, etc.). Por el contrario, aquélla debe apoyarse en ésta.
Y, por último, la psicología debe ajustarse al método científico si es que se propone explicar el comportamiento y la mente, y luego crear terapias psicológicas basadas en el conocimiento científico y no en la especulación metafísica o en creencias personales.

Si hay crisis es porque todavía no hemos logrado del prejuicio casi religioso por el cual se sostiene que el hombre (perdón por la minúscula) no puede ser estudiado científicamente. Si hay crisis es porque durante años y años se han inventado teorías fantasiosas, incontrastables y pseudopsicológicas que han retrasado y obstaculizado la investigación y el conocimiento científico.

Si separamos lo útil de la basura pseudocientífica, nos vamos a dar cuenta de que se han solucionado muy pocos (o ninguno) de los problemas que atañen a la psicología, y que todavía queda mucho por hacer. ¿Cómo lo vamos a hacer? ¿Con una psicología filosófica, enquistada y atrofiada por el pensamiento mágico, o con una que se ajuste al marco científico contemporáneo? Freud, padre de una teoría y un método psicoterapéutico francamente pseudocientíficos, exigió explícitamente que el psicoanálisis debía disociarse de toda preconcepción extraña, sea anatómica, química, o fisiológica, y debía trabajar exclusivamente con concepciones de un orden exclusivamente psicológico (Bunge, 1987). No parece ni es un buen punto de partida, por mal que les caiga a los universitarios cultores de la pseudopsicología y la pseudopsicoterapia. Esta última tiene de eficaz lo que la primera tiene de científico.

Bibliografía:
Bunge, M., y Ardila, R. Filosofía de la Psicología , Editorial Ariel, Barcelona, 1988, pág. 50.
Bunge, M., Vistas y Entrevistas , Editorial Sigloveinte, Bs.As., 1987, pág.205.

Alejandro Borgo

* Periodista especializado en divulgación científica, escepticismo y combate las pseudociencias

miércoles, 5 de marzo de 2014

Copernico, Darwin y ¿Freud?


"El psicoanálisis es la última en cuanto a fecha de las graves humillaciones que el narcisismo, el amor propio del hombre en general, ha recibido hasta el presente de la investigación científica.
Existió ante todo la humillación cosmológica que le infligió Copérnico, destruyendo la ilusión narcisista según la cual el habitáculo del hombre estaría en reposo en el centro de las cosas; luego fue la humillación biológica, cuando Darwin puso fin a la pretensión del hombre de hallarse escindido del reino animal. Finalmente vino la humillación psicológica: el hombre que sabía que ya no es ni el señor del cosmos, ni el señor de los seres vivos, descubre que no es ni siquiera el señor de su psiquis."
Sigmund Freud

Vamos a ver si realmente Freud está a la altura de Copérnico y Darwin.

Lo primero que debe decir es que los efectos de los tres descubrimientos no fueron iguales. El modelo heliocéntrico trastocó todo lo que se sabía hasta el momento de astronomía e introdujo también el moderno método científico. Por su lado la evolución por selección natural también fue un cambio importante ya que estableció un nuevo paradigma en la biología e incluso en la medicina. La ciencia no fue la misma a partir de estos dos importantes momentos.

En el caso del psicoanálisis debe decirse que el impacto fue mucho menor. Ni la neurología ni la psicología ni la psiquiatría se vieron afectadas. Muy por el contrario estas disciplinas siguieron con su desarrollo sin siquiera tocar los presupuestos psicoanalíticos.

Esos presupuestos son dejados de lado por las ciencias de la salud mental actual. El psicoanálisis aparece como una especie de "teoría aparte" basada en presupuestos metafísicas que no están comprobados experimentalmente y abarcan dimensiones metafísicas. Sin olvidar que muchas de sus ideas son infalsables, y por lo tanto, anti-científicas.

Dejando de lado las críticas que se la puedan hacer a la teoría psicoanalítica lo cierto es que no tuvo un impacto demasiado grande en el resto de la psicología.

Si hubo algo parecido a una revolución en el campo de la salud mental esta fue el inicio de la psicología conductista. Más precisamente aparece el nombre de Ivan Pavlov, quien dio los primeros pasos que luego serían retomados por John B. Watson, fundador del conductismo. La observación experimental de los presupuestos psicológicos resultó ser un cambio más profundo, ya que, al igual que el heliocentrismo y la evolución por selección natural, se sustentaba en evidencias científicas.

A continuación se citan extractos de la obra "Decadencia y caída del imperio freudiano" de Hans J. Eysenck:

En primer lugar, no es Freud sino Pavlov quien debe ser considerado, junto a Copérnico y Darwin, como el gran destronador de la Humanidad, haciéndola bajar de su pedestal; fue él quien mostró que muchos de nuestros actos no son del Homo sapiens, sino que son resultados de condicionamientos primitivos mediados por el sistema límbico y otras partes subcorticales del cerebro. Así halló la hostilidad que erróneamente asumió Freud, como ya hemos visto, que era obra suya. Explicar condiciones neuróticas en términos de condicionamiento pavloviano les parece a muchas personas degradante, mecánico y deshumanizado; prefieren, con mucho, las interpretaciones, aparentemente más humanas, de significados sutiles, que sazonan toda la obra de Freud.

Ivan Pavlov