La reciente noticia de un fallo judicial a favor de la operación con transfusión de sangre de una niña hija de testigos de Jehová a pesar de la resistencia de sus padres pone en el tapete la cuestión de las sectas y la salud.
Si algo hizo famoso a los testigos de Jehová además de sus profecías fallidas es su rechazo a las transfusiones de sangre. Si bien debe aclararse que no siempre estuvo entre sus doctrinas, en los últimos años siempre que salieron en los medios fue por esta cuestión, y muy frecuentemente por una muerte.
Desde el punto de vista legal hay poco que reclamar. De acuerdo con la Convención sobre los Derechos del Niño los Estados deben velar por la salud de los niños (art. 24). Y en este caso (esto es una opinión personal) el niño al que sus padres dejan morir se encuentra en situación de desamparo, por lo que el Estado tiene aún más responsabilidad.
Por supuesto que no es lo mismo que un adulto en uso de sus facultades plenas que opta por rechazar el tratamiento. En ese caso la persona tiene todo el derecho del mundo a dejarse matar si quiere. No es el caso de los niños.
Desde el punto de vista religioso el fundamento de los testigos es muy flojo. Los versículos usados son Génesis 9:4, Levítico 17:10 y Hechos 15:28-29. Ninguno de estos pasajes se refiere a las transfusiones. Los dos primeros se refieren al hecho de comer carne con sangre, y no es lo mismo eso que recibir sangre de forma intravenosa.
Con respecto al pasaje de Hechos se trata de una sugerencia a los paganos recién convertidos. En el Nuevo Testamento queda claro que los cristianos pueden comer de todo y que no hay restricciones de alimentos (Mateo 15:11, Romanos 14:17, Colosenses 2:16). Solo se recomienda apartarse de alimentos sacrificados a los ídolos (1 Corintios 8:7.11, 10:25-28) pero no es éste el caso.
Debe aclararse que esta visión es sui géneris, porque los judíos y los musulmanes prohíben también comer sangre, mientras que no condenan las transfuiones.
Y desde el punto de vista científico los fundamentos siguen siendo muy débiles. Las transfusiones sanguíneas salvan miles de vidas. Los testigos suelen hacer énfasis en sus contraindicaciones. Dejando de lado las exageraciones no hay nada asombroso en esto. No hay ninguna terapia ni medicamento que no tenga ninguna contraindicación. Por eso es tarea de la comunidad médica elegir aquellas que suponen menos riesgos.
Uno de los mayores riesgos alegados es el contagio de enfermedades. Pero eso no es un problema de la transfusión en sí, sino del manejo erróneo de la sangre y su poco cuidado. Si existen los controles adecuados este riesgo se reduce notablemente.
Los testigos siempre hablan de los métodos alternativos a la transfusión. Pero hay que aclarar que estos métodos no son tan comunes y que ante situaciones de vida o muerte en muchos hospitales no queda otra alternativa que la transfusión. Y también hay que aclarar que estos métodos también tienen contraindicaciones (que los testigos, por supuesto, pasan por alto).
Para finalizar opté por citar literalmente un sitio de los testigos de Jehová en donde nos dejan bien en clara su postura:
¿Por qué no aceptan transfusiones de sangre los testigos de Jehová?Es debido a razones religiosas, más bien que médicas. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento nos mandan abstenernos de la sangre (Génesis 9:4; Levítico 17:10; Deuteronomio 12:23; Hechos 15:28, 29). Además, para Dios, la sangre representa la vida (Levítico 17:14). Así que los Testigos obedecemos el mandato bíblico de abstenernos de la sangre por respeto a Dios, quien nos dio la vida.

